Thursday, September 27, 2007

DEUDA HISTÓRICA (Publicada en “El Progreso” el 15 de julio de 2002)

Una mezquita levantada en territorio español durante la conquista y ocupación musulmana (que ya alguno niega, como el Holocausto) es de obligada admiración y hasta agradecimiento, pero construir una iglesia en el México conquistado por Cortés es una afrenta a la cultura y una muestra de imperialismo opresor. Quinientos años de Inquisición española son un ejemplo de sádico fanatismo religioso, pero nadie censura los sacrificios humanos a los dioses aztecas (“muerte florida” llamaban al despellejamiento y a la extracción en vivo del corazón), ni lo que durante más de mil años llevan hecho y siguen haciendo los tribunales de la shari’a. Cortés roba el oro mexicano y es un ladrón y asesino, pero Moctezuma II y sus antecesores en el trono azteca son dignos de admirado y respetuoso recuerdo, aun habiendo invadido las tierras de sus vecinos robando algodón, semillas de cacao y conchas rojas, productos que para los indios mesoamericanos tenían tanto valor como el oro para los españoles. El tráfico de esclavos africanos por la ruta atlántica durante cuatrocientos años se condena como una infamia, pero se oculta la participación de los propios africanos en el negocio y no se menciona el tráfico árabe por las rutas comerciales del Centro, Norte y Este de África, durante once siglos y hasta bien entrado el XIX. Los gitanos inician su deambular por el mundo, víctimas de la primera segregación racial en la India, hace (dicen) tres mil años, pero se hace parecer que sus males empiezan con los Reyes Católicos y los españoles; lo mismo que los de los judíos, a pesar de que ya en el s.V a.C. sufrían la intolerancia de los egipcios por sacrificar carneros.

Parece evidente que invasión, esclavización, expolio, persecución de minorías y asesinato para mayor gloria de pueblos, culturas y dioses, son triste patrimonio de la Humanidad en todos los países y épocas. Y si es así, que lo es, y si no hay nada, que no lo hay, que permita suponer que un pueblo cualquiera (incluso americano) hubiese actuado de forma distinta a la española (incluso en América) ¿por qué se habla de “deuda histórica”? Porque es muy cómodo (y se intenta que productivo) juzgar hechos de ayer con criterios morales y legales de hoy. A pesar de caer en el absurdo de que para no haber contraído la supuesta deuda, nuestros antepasados españoles tendrían no ya que haber seguido una peripecia vital distinta de la del resto de la Humanidad de su tiempo, sino adelantarse a ésta en nada menos que quinientos años.

Hugh Trevor-Roper, citado por Hugh Thomas en la obra La trata de esclavos (Círculo de Lectores, 1999) dice que “Cada época tiene su propio contexto social, su propio clima, y lo da por sentado... Desdeñarlo [...] como si sólo fuese racional lo que obedece a nuestras reglas de razonamiento, sólo fuese progresivo lo que apuntaba hacia nosotros, es peor que una equivocación; es una vulgaridad”. Y mientras sigan incurriendo en ella tanto quienes se erigen en acusadores como quienes bajan la cabeza sintiéndose culpables, será difícil que se cumpla el sueño que Américo Castro tenía para los españoles y que yo me atrevería a hacer extensivo a la Humanidad: ser “dueños y no siervos de nuestra Historia”.

Manuel Pérez Rodríguez

1 Comments:

Blogger Unknown said...

Esto me recuerda a las discusiones que tenía yo con los amigos de Fridaluna, sobre todo con mexicanos y con una chilena. Resulta mucho más fácil echar la culpa de los males de hoy a los conquistadores del pasado antes que a la propia ineficacia y corrupción institucional de nuestras ex-colonias (Chile es una honrosa excepción a este tema). El hecho, absolutamente incuestionable, es que los conquistadores españoles y portugueses trataron a las tribus y pueblos indígenas con muchísimo más mimo que el resto de los europeos (ingleses y holandeses sobre todo, pero los franceses tampoco se andaron a la zaga) hasta el punto de que 500 años después quedan voces, y muchas, que quejarse. Nadie se queja de la conquista de los otros europeos por la sencilla razón de que no queda nadie para quejarse, y si no que se lo pregunten a los pequots, o a los delawares, o a los dakotas...

3:56 AM  

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